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miércoles, 3 de enero de 2018

Turtles all the way down, de John Green

¡Hola a todos! Hoy les traigo la reseña de este libro, que probablemente hayan esperado tanto como yo. En el retorno de John Green a las novedades de la librería, se nos presenta con la que probablemente sea la novela más personal para él, cuyos derechos para adaptación cinematográfica ya han sido adquiridos, por lo que en algún momento (espero que pronto) pasará a la pantalla grande.


Título: Turtles all the way down
Título en español: Mil veces hasta siempre
Autoras: John Green
Año de Publicación: 2017
Páginas: 294
Editorial: Dutton Books
ISBN: 978-0-525-55538-4
Sinopsis: Sixteen-year-old Aza never intended to pursue the mystery of fugitive billionaire Russell Pickett, but there’s a hundred-thousand-dollar reward at stake and her Best and Most Fearless Friend, Daisy, is eager to investigate. So together, they navigate the short distance and broad divides that separate them from Russell Pickett’s son, Davis.
Aza is trying. She is trying to be a good daughter, a good friend, a good student, and maybe even a good detective, while also living within the ever-tightening spiral of her own thoughts.
In his long-awaited return, John Green, the acclaimed, award-winning author of Looking for Alaska and The Fault in Our Stars, shares Aza’s story with shattering, unflinching clarity in this brilliant novel of love, resilience, and the power of lifelong friendship.
Aza nunca tuvo intención de investigar el misterio del multimillonario fugitivo Russell Pickett. Pero hay una recompensa de cien mil dólares en juego y su mejor y más intrépida amiga, Daisy, no está dispuesta a dejarla escapar. Así, juntas, recorrerán la corta distancia y las enormes diferencias que les separan del hijo de Russell Pickett, Davis.
Aza lo está intentando. Trata de ser una buena hija, una buena amiga, una buena estudiante y, tal vez, incluso una buena detective, mientras vive en la espiral cada vez más estrecha de sus propios pensamientos.


Opinión personal

Si me siguen en Instagram, habrán podido ver mis gritos de emoción el día que recibí este libro. Luego de una larga cadena de desencuentros, pude encontrarme con una copia firmada por el magnífico John, hecho que me hizo emocionarme hasta las lágrimas, ayudado por mi endeble estado mental prerendida. Lo empecé luego de rendir por primera vez que, lamentablemente y por eso es la "primera vez", rendí para el lado de los tomates porque estaba muy nerviosa y dejé que los nervios me ganaran. Y desde entonces me acompañó en esa semana de repaso para afianzar cosas y poder ir a rendir más tranquila (y rendir bien, y ahora estar desde mis vacaciones escribiéndoles). Leía pocas páginas por día, un capítulo, pero me ayudaba a sentirme mejor escapar a un mundo diferente, aunque me recordara un poco al mío y a las múltiples tablas de antibióticos que estaba estudiando. 
John Green tiene, en mi opinión, un estilo único, que te puede gustar o no, pero que es innegable que tiene ese no se qué que hace que un libro termine sobreviviendo al tiempo. Personalmente, disfruto mucho con su inagotables metáforas que muchas veces ayudan a poner en palabras sensaciones que no podemos definir solos, sus historias de final agridulce, que no terminan arregladas con un final feliz, de esos que en la vida son escasos. Me gusta su realismo, me gusta que sea capaz de hacerme sonreír y llorar, a veces al mismo tiempo, y sus frases capaz de instalarse en mi memoria y repetirse en momentos de necesidad de manera casi automática, cosa que, hasta su aparición en mi vida solo lo había logrado J.K. Rowling y Harry Potter. 
John Green no es un autor para leer cualquier día. Sus libros son de esos que te tienen que llegar en algún momento. No es un autor para cumplimentar caprichos, sino para paladearlo. Yo siempre creo que cada libro nos tiene que llegar en un momento ideal, para contribuir a una especie de fórmula alquímica que cree la combinación de libro + momento correcta. Aplica, en mi opinión, para casi cualquier libro, dependiendo del lector, claro; pero en mi caso, casi siempre es así. Y John Green (o Juancito Verde, como le dicen en español) llegó a mi en el día que peor me sentí en el último tiempo, y a pesar del brutal dolor de cabeza que tenía, me conquistó desde la primer página, desde la primer frase:
At the time I first realized I might be fictional, my weekdays were spent at a publicly funded institution on the north side of Indianapolis called White River High School, where I was required to eat lunch at a particular time - between 12:37 PM and 1:14 PM - by forces so much larger than myself that I couldn't even begin to identify them.
Ese inicio captó mi atención de inmediato. Me noqueó, y me dejó queriendo seguir con la lectura, que suspendí pronto porque ganó el dolor de cabeza. Al día siguiente, me obsequié con un capítulo a la noche, y similar durante toda la semana, hasta que terminé por devorarlo el fin de semana del comienzo de mis vacaciones. La historia me fascinó: una misteriosa desaparición, adolescentes que buscan al desaparecido y a la vez buscan respuestas que en un mundo ideal ellos no deberían resolver solos, pero... El mundo no es una fábrica de conceder deseos, y a veces uno se tiene que enfrentar con cosas que nos quedan un poco holgadas, pero no hay nadie más para hacerlo.
Cada vez que leo una reseña sobre John que no es "favorable" leo que sus personajes se preguntan demasiadas cosas para ser adolescentes. A mí, quizás, es uno de los aspectos que más me gusta de sus personajes, porque a mi me pasó de hacerme tres millones de preguntas sin sentido... Creo que depende de cada uno, y probablemente por eso no me resultó difícil congeniar con Aza, una chica que perdió a su padre repentinamente, que lucha por permanecer cuerda, con mucha dificultad a veces, y que parece muy encerrada en si misma, pero no por maldad, sino porque simplemente no puede salir de su mente. Daisy, su mejor amiga, es una fanática de Star Wars que escribe fanfics donde Rey se enamora de Chewbacca (y si, siento que si eso existe, quiero leerlo), y que si bien parece un poco egocéntrica, no lo es, solo hay que saber descubrirla. Por último, Davis, el hijo del desaparecido, es un adolescente que tiene que enfrentar demasiado para su corta edad: su madre falleció y su padre desapareció, por lo que él queda a cargo de su hermano, quien no lleva muy bien la desaparición de su padre. Es un personaje que me gustó mucho, que tiene algunas vetas sumamente interesantes, en especial las de su vida en internet, donde puede ser él mismo y no el muchachito rico cuyo padre desapareció.
El final no escapa a la realidad, como suele acostumbrarnos John. Es agridulce, pero a la vez... Siempre me pasa lo mismo: cuando un final es agridulce, siento que es justo por razones muy diferente a cuando alabo un final feliz, pero es que... Con uno se es fiel a la historia, y con el otro, se es fiel a esa necesidad de la ficción de llevar alivio. Así que ambos me gustan por igual, y en este caso, este final de John que me dejó con un nudo en la garganta y la cara bastante mojada y esa especie de vacío que nos dejan los buenos libros, fue justo lo que esta historia tan especial necesitaba. Y, como es un poco abierto, uno nunca sabe que paso verdaderamente. Quizás... quizás todo lo que queríamos de verdad sucedió. Quizás no. Pero eso depende de que quiere cada uno creer y elegir.
You pick your endings, and your beginings. You get to pick the frame, you know? Maybe you don't choose what's in the picture, but you decide on the frame.

Frases preferidas 

  • I was so good at being a kid, and so terrible at being whatever I was now.
  • Your now is not your forever.
  • I was thinking about Lyle saying then you know. I didn't, not really. Every loss is unprecedented. You can't ever know someone else's hurt, not really - just like touching someone else's body isn't the same as having someone else's body.
  • Maybe we invented metaphor as a response to pain.

Recomendado 

Si te gustaron los libros de John Green o It's kind of a funny story de Ned Vizzini.


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